LO QUE TU CUERPO GUARDA EN SILENCIO
- Explica cómo el cuerpo almacena y expresa experiencias emocionales.
- Analiza la relación entre cuerpo, trauma y regulación emocional.
- Aborda el papel del trabajo corporal en la terapia para recuperar la conexión entre cuerpo y mente.
Durante mucho tiempo, en psicoterapia se ha puesto el foco casi exclusivamente en lo que pensamos o en lo que podemos explicar con palabras. Sin embargo, cada vez más enfoques coinciden en algo esencial: hay experiencias que no se comprenden solo desde lo cognitivo, se sienten en el cuerpo.
La teoría tras la conexión entre la mente y el cuerpo
Autores como Bessel van der Kolk han señalado que el cuerpo no olvida lo que la mente intenta dejar atrás. Muchas vivencias, especialmente las más intensas o difíciles, quedan registradas no solo como recuerdos, sino como sensaciones físicas, tensiones, bloqueos o activaciones que aparecen en el presente. Desde esta mirada, el cuerpo no es solo un vehículo, sino un lugar donde la experiencia queda guardada.
Peter Levine, creador de la terapia somática, explica que el trauma tiene mucho que ver con respuestas fisiológicas que no pudieron completarse. Cuando una situación nos desborda, el sistema nervioso se activa para protegernos, pero si esa activación no se descarga o no encuentra una resolución, puede quedar atrapada en el organismo. Por eso, a veces, el cuerpo sigue reaccionando aunque la situación ya haya pasado.
Pat Ogden, desde la psicoterapia sensoriomotriz, propone integrar el trabajo corporal en el proceso terapéutico, no como algo complementario, sino como una vía fundamental de acceso a la experiencia. Observar la postura, la respiración, los movimientos o las sensaciones permite acceder a información que muchas veces no está disponible a través de la palabra.
El cuerpo habla, incluso cuando no sabemos poner en palabras lo que nos ocurre.
En esta misma línea, Natalia Seijo pone el acento en la importancia de desarrollar una mayor conciencia corporal como base para la regulación emocional. Aprender a reconocer lo que ocurre en el cuerpo, sin juzgarlo ni intentar cambiarlo de inmediato, puede ser un primer paso para recuperar una sensación de seguridad interna.
Resolver la desconexión entre el cuerpo y la mente
Muchas veces vivimos desconectados de nuestras sensaciones, funcionamos desde la cabeza, intentando entender o controlar lo que sentimos, sin darnos cuenta de que el cuerpo ya está expresando algo importante.
Esa desconexión no es casual. En muchos casos, ha sido una forma de adaptación. Cuando lo que sentíamos era demasiado intenso o no podía ser acompañado, alejarnos del cuerpo fue una manera de protegernos, por eso, volver a él no siempre es inmediato ni sencillo.
¿Cómo afrontarlo en terapia?
El trabajo terapéutico desde el cuerpo no consiste en forzar sensaciones ni en revivir experiencias de forma intensa, sino en ir poco a poco, desarrollando la capacidad de estar en contacto con lo que aparece sin desbordarse. Se trata de aprender a notar, a reconocer, a poner atención.
A veces empieza con algo muy simple: darse cuenta de la respiración, de la tensión en los hombros, de un nudo en el estómago o de una sensación de inquietud difícil de nombrar. Ese pequeño gesto ya es un cambio.
No se trata de dejar de sentir, sino de poder sostener lo que sentimos de otra manera.
Quizá puedes empezar por preguntarte cuando algo te afecta emocionalmente, ¿qué ocurre en tu cuerpo?