RELACIONES DE PAREJA SANAS: ENTRE LA CONEXIÓN Y EL EQUILIBRIO

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  • La diferencia entre dependencia e interdependencia en la pareja.
  • Cómo las heridas y el apego influyen en los vínculos y los conflictos.
  • La importancia de las relaciones basadas en la igualdad  y la autonomía 

Las personas necesitamos vincularnos. No es una debilidad ni una carencia, es parte de nuestra naturaleza. Buscar conexión, cercanía y apoyo emocional forma parte de lo humano.

Una forma de buscar esas conexiones es a través de las relaciones de pareja. Sin embargo, en ocasiones encontrar el equilibrio entre dos personas plantea dudas e incluso conflictos. 

De hecho, como plantea Arun Mansukhani en Condenados a entendernos, las relaciones de pareja no son solo un espacio de bienestar, sino también un lugar donde inevitablemente aparecen las diferencias, los desencuentros y la necesidad de aprender a gestionarlos. No estamos hechos para entendernos de forma automática, sino para construir ese entendimiento.

¿Qué pasa cuando dependo de mi pareja?

Una de las claves para comprender las relaciones de pareja es diferenciar entre dependencia e interdependencia. En la dependencia suelen aparecer dificultades con la autonomía o con la intimidad. En cambio, la interdependencia implica un equilibrio más saludable, la capacidad de estar en relación con el otro sin dejar de ser uno mismo, poder necesitar sin perderse, y poder estar solo sin desconectarse.

Muchas veces elegimos pareja desde nuestras propias carencias. Y esto no es casual, tendemos a vincularnos desde lo conocido, desde lo que nos resulta familiar, aunque no siempre sea lo más saludable. Por eso, en ocasiones, elegimos relaciones que encajan con nuestras heridas y que, de alguna manera, las mantienen activas.

Desde la mirada de Mansukhani, esto tiene que ver con cómo nuestros sistemas emocionales y de apego se activan en la relación. La pareja se convierte en un espacio donde no solo buscamos amor, sino también regulación emocional, validación y seguridad.

El primer paso no es cambiar de pareja, sino poder mirar hacia dentro y preguntarnos: ¿desde dónde estoy eligiendo?

Tomar conciencia de esas carencias o necesidades no cubiertas abre la posibilidad de empezar a elegir de una forma más consciente.

¿Cómo construyo un relación sana?

Otro aspecto fundamental tiene que ver con el tipo de relación que construimos. Podemos hablar de relaciones horizontales o verticales, en función del equilibrio de poder.

En las relaciones horizontales hay un reparto equilibrado: ambas personas tienen voz, capacidad de decisión y espacio emocional. Son relaciones donde se puede hablar con confianza, mostrarse sin miedo, compartir, disfrutar y también respetar los espacios individuales. Aquí la intimidad es posible. Sin embargo, la intimidad real implica necesariamente vulnerabilidad. Y eso hace que muchas veces, aunque deseemos este tipo de relación, también nos genere miedo.

En las relaciones verticales, en cambio, aparece el desequilibrio. Una persona puede colocarse por encima o por debajo de la otra, generando dinámicas de control, dependencia o sometimiento. Estas dinámicas, aunque puedan parecer más estables en algunos momentos, suelen limitar la autenticidad y el crecimiento.

Cuando no podemos sostener la incertidumbre o la exposición emocional que implica una relación más horizontal, es frecuente que intentemos verticalizarla. Por ejemplo, tomando el control, evitando el conflicto o generando dinámicas donde uno domina y el otro cede.

Desde esta perspectiva, los conflictos de pareja no son un fallo, sino una oportunidad. No se trata de evitarlos, sino de aprender a manejarlos de una forma que no dañe el vínculo.

Quizá la pregunta importante no sea solo qué tipo de relación tenemos, sino ¿puedo sostener un vínculo donde haya igualdad, cercanía y libertad al mismo tiempo?

Porque construir una relación sana no es solo encontrar a la persona adecuada, sino desarrollar la capacidad interna para estar en relación sin perderse y sin necesitar controlar al otro. No se trata de entendernos siempre, sino de estar dispuestos a construir ese entendimiento.